Institucional

Sobre la Libertad de reunión, la verdadera regularidad Masónica y la persecución de los Hermanos

12 de agosto de 2026

Gran Consejo de la Orden

A todos los Hermanos dispersos sobre la faz de la tierra. Queridos Hermanos:

Sabemos que el camino hacia la libertad de pensamiento y la Fraternidad Universal exige entereza. En el último tiempo hemos observado con dolor cómo Queridos Hermanos de otras obediencias, movidos por el deseo sincero de tender puentes y compartir Trabajos con el Gran Oriente Argentino, sufren presiones, amenazas de sanción e intentos de persecución por parte de estructuras que anteponen el dogma burocrático al verdadero espíritu de la Orden.

Estas actitudes vulneran directamente el sagrado principio de la libertad individual, la libre asociación y la fraternal cooperación entre masones libres. Como proclamamos en nuestro Decreto N° 002/2026, la auténtica regularidad reside en la legitimidad de la Iniciación, en la vivencia del Rito y en el trabajo sobre la Piedra Bruta, y jamás en la coerción, el miedo o la tutela administrativa.

Frente a esta coyuntura, recordamos los fundamentos más profundos de nuestra Tradición: desde el instante mismo de nuestra Iniciación, prestamos el juramento sagrado de no revelar a nadie la identidad de nuestros hermanos. Del mismo modo, al cierre de los Trabajos en cada Tenida, ratificamos solemnemente el compromiso de guardar bajo reserva -frente a cualquier profano y ante todo masón que no haya estado presente- todo lo ocurrido entre nuestras Columnas.

El Gran Oriente Argentino honra esa palabra empeñada y asume la responsabilidad de proteger a quienes nos visitan. Garantizamos la absoluta reserva y el estricto secreto fraternal sobre la asistencia y participación de cada hermano. Para asegurar esta protección, dispondremos de todos los recursos institucionales y ritualísticos a nuestro alcance, promoviendo -entre otras medidas- el uso exclusivo de los nombres simbólicos recibidos en la Iniciación y prohibiendo cualquier registro visual o digital que pueda comprometer la paz de un visitante ante estructuras intolerantes. En nuestros Templos, el sigilo es un deber ineludible de protección mutua.

A todos aquellos que hoy enfrentan la exclusión, el hostigamiento o la incomprensión por el solo hecho de ejercer una masonería plena, autónoma y viva: el Gran Oriente Argentino los recibe con los brazos abiertos. Aquí no encontrarán aduanas ideológicas ni tribunales de conciencia, sino un hogar fraternal y seguro donde la libertad no se pide con permiso, sino que se vive en plenitud.

Fraternalmente,

Gran Consejo de la Orden

Gran Oriente Argentino

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